Ventana Europea nº 117

EURONOTICIAS SUIZA 20 VENTANA EUROPEA Junio 2019 directo de la desigualdad y que determina que existan “peores” y “mejores” con­ diciones de vida en este ho­ gar común. Vale la pena pregun­ tarnos: ¿en condiciones de desigualdad y de pobreza extrema, podemos hablar de libertad y conveniencia personal sin factores exter­ nos que lo determinen? Esta sola interrogante nos permite repensar a la migración y, con ello, revi­ sar nuestra propia percep­ ción de éxito o fracaso de la migración. Hay que decir que exis­ te un paralelismo entre la sensación de fracaso de un migrante y la de fracaso de la mentalidad que sos­ tiene el sistema económico mundial. En especial en dos componentes: el miedo que esparce y la necesidad de ocultarlo. He conocido a muchas personas que prefieren ocultar a sus familias, ami­ gos y comunidad cercana que sus planes no marchan conforme a sus expectati­ vas. De hecho, hay más de un migrante que ha maqui­ llado su situación económi­ ca para que nadie sepa de su precariedad en los países de destino. Incluso he escu­ chado historias de personas que han pedido préstamos con tal de mantener en sus países de origen una apa­ riencia de éxito. evadir el miedo ¿Para qué lo hacen? Sin querer generalizar, solo subrayaré una de las razones que con frecuencia encontramos en el acom­ pañamiento psicológico en estos casos: evadir el mie­ do de no confirmar su ideal y ofrecer resistencia a esa frustración. Como es lógi­ co, de esta resistencia sola­ mente puede brotar un des­ asosiego general y hasta un sentimiento de derrota so­ cial. ¿Acaso no es lo mis­ mo que ocurre a nivel glo­ bal? Es decir, así como una persona sufre por no lograr sus expectativas de éxito, no sufre todo el mundo por lo mismo. ¿Acaso esa pro­ mesa de bienestar de una sociedad industrializada y super tecnológica ha cum­ plido las expectativas de una humanidad que puso sus ilusiones en aquello? la palabra éxito Acaso no es necesario en ambos casos repensar el paradigma que recorre la palabra “éxito”. ¿No se­ rá que el énfasis económico y de acumulación de rique­ za habla justamente del fra­ caso de los argumentos que sustentan la noción actual de éxito? ¿No será mejor partir de los hechos y, desde allí, tomar las acciones necesa­ rias sin maquillar ningún fracaso? Las cifras sobre la situa­ ción actual nos hablan con claridad sobre los hechos que propagan en el mundo ese sentimiento de derrota social. La desigualdad en el planeta es de tal magnitud que incluso necesita maqui­ llarse tras teorías y políti­ cas que hablan de equidad, justicia y paz, pero que a la par, sostienen la mentali­ dad que provoca esa misma desigualdad. Con la globalización y los medios de comunica­ ción, es imposible estar aje­ nos al imperio ideológico que se transmite y que pro­ paga la ambición egocéntri­ ca como la fortaleza de una competitividad supuesta­ mente redistributiva. Piense en términos in­ dividuales y se dará cuenta que es muy complicado in­ sistir a una persona que se quede en su país de origen, cuando sus condiciones de vida más básicas están en continua amenaza mien­ tras conoce que los salarios mensuales de un europeo duplican lo que en su país es un sueldo anual. Cómo puede pedir a una persona que vive en extre­ ma pobreza que compren­ da su libertad en términos de “propia conveniencia” cuando es testigo de cómo sus hijos, pareja y familia se debilitan ante sus pro­ pios ojos por hambre, fal­ ta de medicinas, educación, violencia de género, delin­ cuencia, etc. Cómo es posible por un lado promover la globaliza­ ción del sistema económico neoliberal con su promesa de bienestar y su supues­ to éxito y al mismo tiempo, sancionar que las personas busquen acceder a dicha promesa. Cómo es posible por un lado promover la compe­ tencia como fundamento de la libertad humana y cerrar las fronteras a los migrantes o defender la producción globalizada que lo único que hace es sacar provecho de la mano de obra barata en muchos países pobres. Si vemos los hechos co­ mo son, advertimos en se­ guida la inconsistencia, más aún si ponemos la lupa en la riqueza como fuente de prosperidad para todos, uno de los principios de la economía neoliberal que propugna que el éxito de unos garantiza la prosperi­ dad de todos. Veamos si las cifras se alinean a ese discurso La fortuna de los mil­ millonarios aumentó en un 12% en el último año (2018) es decir, 2.500 mi­ llones de dólares diarios, mientras la riqueza de la

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