Ventana Europea nº 116

EURONOTICIAS ALEMANIA 18 VENTANA EUROPEA Abril 2019 y alguien de la asociación la acompañaba de regreso. Du- rante el primer tiempo de es- tancia en la residencia solía decir, “me siento de lo más bien”, por no tener que ocu- parse de nada, ya que todo se lo daban hecho, pero pronto comenzó a sentirse sola. “Lo peor es la soledad”, decía, y contaba que no se relacio- naba con los otros mayores, que siempre estaba reclui- da en su habitación. Las vi- sitas de los hijos, a los que disculpaba por el trabajo y la distancia, se iban hacien- do también menos frecuen- tes, y aunque hablaba con ellos por teléfono, incluso le habían regalado un “smart- fhone”, no era lo mismo que verlos y sentirlos cerca. En su aspecto comenzó pronto a notarse cierta desilusión y abandono. Un día, Maria- na llegó a la asociación muy bien arreglada y elegante- mente vestida, como si fuera a una fiesta. Contó orgullo- sa y visiblemente feliz que la había arreglado su nieta. Las últimas veces que la vimos, apenas terminar el programa cultural, en vez de quedarse a charlar con los demás, co- mo solía hacer, se iba al pa- sillo y se sentaba allí a espe- rar que la recogieran sus hi- jos. Había olvidado que no llegarían y que alguno de los socios la acompañaría a la residencia. Esperar a los hi- jos parecía haberse converti- do en una idea fija, en lo úni- co importante en su vida. Después de las vacacio- nes del pasado verano, cuan- do la asociación reanudó los habituales encuentros, la si- lla de Mariana permaneció vacía. Pocos días después estaba la esquela de su fa- llecimiento en el periódico. Nadie en la asociación había recibido la noticia. Su entie- rro había tenido lugar en la intimidad de la familia. Se- guramente murió sola. Tenía 83 años. En Alemania, una de ca- da tres personas que muere en una residencia de ancia- nos, muere sola. Lugares de encuentro para mayores En este país, los hispa- nohablantes mayores que se sienten aislados encuentran en las comunidades católicas de lengua española y en las asociaciones de emigrantes espacios para la conviven- cia con otras personas con las que comparten lengua y cul- tura y con las que pueden re- lacionarse, hacer amistades y evitar así el aislamiento y la soledad. En algunas ciudades existen grupos de mayores que se reúnen regularmente, entre otras, el Centro de Ma- yores de Cáritas en Hanno- ver, el Centro de Mayores de Berlín, o los grupos de mayo- res de las comunidades cató- licas de Frankfurt, de Ham- burgo y otras grandes ciuda- des. En esos grupos pueden realizar diversas actividades, dirigidas por monitores vo- luntarios que se forman en seminarios especiales para ese fin, como los del Progra- ma ¡Adentro! de la Acade- mia Española de Formación. Además, en casi todas las ciudades y municipios ale- manes hay centros para ma- yores dirigidos por asistentes sociales, a los que se puede asistir si se habla alemán. Para los amantes de la cultura, los eventos de los Institutos Cervantes de Ber- lín, Bremen, Frankfurt, Hamburgo o Múnich son también una opción para sa- lir de casa y relacionarse so- cialmente. Para los que sa- ben manejarse con el Inter- net, las redes sociales son otro instrumento contra el aislamiento y la soledad en cualquier edad.  < En Alemania, los hispanohablantes mayores que se sienten aislados encuentran en las comunidades católicas de lengua española y en las asociaciones de emigrantes espacios para la convivencia. >

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