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Los reyes visitaron el Centro de Recepción, Atención y Derivación
Accem gestiona eficaz y eficientemente la situación de los ucranianos en España

<span style='color:#27509b;font-size:18px;font-weight:500;'>Los reyes visitaron el Centro de Recepción, Atención y Derivación</span><br> Accem gestiona eficaz y eficientemente la situación de los ucranianos en España

Para las migraciones nunca es buen año. Y los últimos están agravando la situación: pobreza endémica, guerras, hambrunas, persecución, cambio climático… el caldo de cultivo para la salida de sus países de cientos de miles de personas buscando refugio y un “mundo mejor”. Accem, una de las ONG más importantes en España que trabaja con refugiados y migrantes, lleva 30 años siendo un lugar de acogida para ellos. Y si lo ha hecho siempre, también lo está haciendo con los ucranianos.

Pedro de Santiago y Ángel Ramos. Accem

En febrero de este año, la preocupación por el conflicto en Ucrania, que se arrastra desde 2014, creció al conocerse la invasión de este país por parte del ejército ruso, con el consecuente éxodo de personas hacia Estados miembro de la UE. En Accem, que ya desde que iniciaron los litigios durante la anterior década administramos la acogida de ucranianos y ucranianas, hemos hecho un esfuerzo aún mayor por gestionar y atender eficaz y eficientemente a las personas que ahora, por cientos de miles, huyen de este país.

Además, España es uno de los destinos más frecuentes entre los solicitantes de protección procedentes de Ucrania. Tanto es así, que nuestro país recibe la cuarta partida presupuestaria europea más elevada para la acogida de estas personas. Solo lo superan Polonia, Rumanía e Italia. Así, según datos de Naciones Unidas, hemos acogido ya a más de 135.000 personas procedentes de Ucrania. De ellas, más de 97.000 han solicitado protección, teniendo en cuenta las cifras del propio Gobierno de España.

 

Familias, principalmente formadas por mujeres con niños y niñas, están llegando diariamente a nuestro país en busca de un lugar seguro y una atención eficiente que dé respuesta, no solamente a la situación de emergencia en la que se encuentran, sino que también dibujen un horizonte de esperanza, con el objetivo de ganar completa autonomía aquí. Este es uno de los principales objetivos de Accem en cuanto a la acogida de estas personas: garantizar una vida independiente y a largo plazo en España.

Por qué España

Pero, ¿por qué España, un país geográficamente tan alejado de Ucrania, está entre los que está acogiendo a más personas de esta nacionalidad? Una de las razones que pueden explicar este fenómeno es la diáspora ucraniana existente, especialmente en el arco Mediterráneo, más concretamente en las ciudades de Barcelona, Málaga y Alicante. La ciudad de Madrid también está entre los puntos que acogían a más personas de este país previamente a la invasión de Rusia. Por comunidades autónomas, en Cataluña residían 23.619 personas de origen ucraniano, en Madrid 23.352, en la Comunidad Valenciana 21.780, en Andalucía 17.414 y en Murcia 7.433. Es previsible que las personas que huyen del conflicto y lleguen a España fruto de sus vínculos con la diáspora se instalen mayoritariamente en estas zonas.

El hecho de que existiera una comunidad ucraniana sólida y asentada en España, que superaba las 112.000 personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), antes del pasado 24 de febrero, ha servido de reclamo para muchos compatriotas, que no solo han visto en las redes familiares y sociales un pilar en el que apoyarse, sino que la solidaridad entre personas que han pasado por situaciones similares hace que se sientan más seguros viajando y solicitando la protección temporal o internacional en nuestro país.

Una de las ciudadanas que forman parte de esta diáspora ucrania es Kateryna (nombre ficticio), que lleva ya más de siete años en nuestro país. Ella, como muchas otras mujeres y hombres que salieron antes del recrudecimiento del conflicto con Rusia, recibió atención y asesoramiento por parte de Accem en, entre otras cosas, orientación laboral y cursos de idiomas. Ahora, años después y una vez asentada en España, trabaja con Accem como traductora y dice que quiere servir de ayuda para acoger aquí a sus compatriotas que ahora se ven obligados a huir por miedo a las bombas.

Casos como el de Kateryna no son únicos: tanto dentro como fuera de nuestra organización están surgiendo perfiles como el de esta traductora, que están aportando su granito de arena en el gran y gratificante esfuerzo que está suponiendo la atención a estas personas. Lo hacen trabajando con entidades o sirviendo de reclamo en la acogida para otras familias ucranianas, a las que, muchas veces, movidas por su solidaridad, ofrecen techo y ayuda.

Este último factor es uno de los que explica que, desde 2015 hasta 2022, Ucrania siempre haya ocupado un puesto entre las diez nacionalidades con mayor número de solicitantes de protección internacional en nuestro país, con un total de 15.102 personas en este periodo. Específicamente en 2021, los ucranianos y ucranianas estaban entre los cinco primeros países de procedencia.
Así, según el Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del pasado año, 1.037 personas presentaron su solicitud de protección internacional en España. De ellas, poco más del 50% recibió una respuesta positiva, concretamente, 568. Además, otras 25 personas más vieron cómo recibían la autorización de residencia por razones humanitarias. La situación en cuanto a la concesión de permisos, sin embargo, ha cambiado radicalmente en los últimos dos meses con la puesta en marcha de la directiva europea de protección temporal.

En Accem, entre 2014 y 2021, hemos atendimos a un total de 1.515 personas procedentes de Ucrania, siendo mujeres cerca del 50% y el 20% menores y conformando todas ellas cuya núcleos familiares. A todas se les proporcionó un servicio jurídico especializado pues de la cifra global, nada menos que 1.202 solicitaron protección internacional alegando, ya antes de 2022, la existencia de un conflicto bélico en su país de origen.

Directiva europea de protección temporal

Sin embargo, y pese a la solidaridad que desde buena parte de la sociedad se ha manifestado hacia las personas ucranianas por la situación que se vive en este país, la acogida que actualmente se está llevando a cabo no sería posible sin la existencia de determinados factores que, además, han hecho de este éxodo un fenómeno diferente a otros, a priori, con similitudes como el conflicto sirio o afgano, entre ellos la antes mencionada directiva de protección temporal, activada por la Unión Europea.

Dicha norma, existente desde 2001 pero no utilizada hasta esta ocasión, permite agilizar los trámites al considerar que toda persona venida de un país envuelto en un conflicto bélico (en este caso Ucrania), se la considera como beneficiaria de protección durante un plazo, en principio, de un año, pero revisable. La activación de esta normativa está arrojando una agilidad en la gestión de la acogida nunca antes vista en la UE: los solicitantes obtienen en un tiempo récord de tres días la documentación necesaria para vivir y trabajar en España, además de un alojamiento, aunque sea temporal, en alrededor de un día. Esta norma, además, garantiza también asistencia social y médica y escolarización para los menores de edad. Además, los adjudicatarios pueden moverse libremente por territorio de la UE.

Por todo esto, por la cantidad de derechos que garantiza a personas que evidentemente huyen de conflictos bélicos, desde Accem llevamos tiempo apelando a la activación de esta directiva ante otros escenarios de guerra y esperamos que, tras la aplicación de la misma para el caso ucraniano, la Unión cambie sus criterios a la hora de aplicarla y sea más propensa a ello.
Como ya hemos indicado, el objetivo de nuestra entidad ante este conflicto y otros, con la consecuente llegada de personas solicitantes de protección, es que estas consigan el mayor grado de autonomía posible dentro de nuestro país, logrando también la autosuficiencia económica, y por ello consideramos que la directiva de protección temporal sirve para facilitar estos trámites.

Atención de emergencia: dispositivo en tiempo récord

La atención y acogida que desde Accem dábamos a las personas que huían de Ucrania experimentó un gran cambio tras la invasión rusa, que provocó un cambio en la estrategia, que tuvo que tornarse ágil y efectiva para canalizar los miles de peticiones diarias que se recibían. Así, una de las máximas de nuestra entidad ha sido coordinarse con las administraciones locales y autonómicas correspondientes, así como con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, para la gestión de la documentación y la atención y acogida de las personas llegadas de Ucrania.

Uno de los hitos de nuestra entidad en la atención y acogida fue la puesta en marcha, en tiempo récord, del Centro de Recepción, Atención y Derivación de Pozuelo de Alarcón, dependiente del citado Ministerio, en el que Accem lleva a cabo la primera atención y acogida de las personas ucranianas. Se trata de unas instalaciones que han sentado un referente en cuanto a la acogida de emergencia por varias razones, entre las que destacamos que en ellas trabajan diferentes entidades en colaboración con instituciones, lo que, principalmente, se traduce en una mejor atención, ya que las personas que son atendidas aquí ven cubiertas sus necesidades legales y sociales en un solo lugar y de forma eficiente.

En el centro se atiende a las personas para determinar sus necesidades, entre ellas, si han de desplazarse por tener redes familiares o sociales o si precisan de acogida, en cuyo caso permanecen en el centro entre 24 y 48 horas, hasta que se gestione la derivación al sistema. También está dirigido a que los/as solicitantes de protección obtengan su documentación, gestionada por la Policía Nacional, un paso esencial si quieren buscar trabajo. Todas las personas que acuden con cita salen documentadas en el mismo día.

Una de las tareas que recaen sobre Accem dentro del centro es la necesaria atención psicológica. Al tratarse de personas que huyen de una situación de guerra, con pérdidas materiales y personales, este servicio es fundamental para las familias que llegan a Pozuelo. También consideramos muy importante la orientación jurídica, para que sepan qué pasos van a dar después y cuáles son sus posibilidades en España. Todo ello se ofrece acompañado de traductoras y traductores que, como en el caso de Kateryna antes mencionado, están presentes en todos los procesos.
Asimismo, consideramos que este centro es una referencia también por la cantidad de trabajo que se realiza en él, siendo uno de los puntos en los que más se gestiona la primera acogida y derivación de ciudadanas y ciudadanos de Ucrania. Tiene capacidad para que se alojen más de 400 personas, se pueden llegar a atender diariamente más de 1.000 solicitudes de protección y cuenta con un numeroso equipo de trabajadores y trabajadores de Accem especializados en los campos necesarios para la acogida de estas personas.

Sin embargo, y pese a que el centro de Pozuelo pueda conllevar mucho trabajo para nuestra organización, al ser uno de los puntos de atención más grandes de España, nuestra labor actual no podría llevarse a cabo sin la implantación territorial de Accem, con plazas de acogida en 13 comunidades autónomas.

Solidaridad ciudadana, coordinación y eficiencia

Como en todas las crisis o conflictos bélicos que conllevan la salida de personas de su país de origen, la solidaridad en los países de acogida es esencial para ayudar a las personas que huyen de estas situaciones. La ciudadanía española ha mostrado sus ganas de sumar en esta crisis y desde la sociedad civil se han puesto en marcha iniciativas para poner su granito de arena en la ayuda a la acogida y atención a estas personas. Ya sea mediante la recolecta de bienes materiales, dinero o recogiendo a personas en las fronteras ucranianas, han sido muchas y muchos los ciudadanos que han querido ayudar a las familias que han visto cómo su vida se desmoronaba de la noche a la mañana.

Por todo ello, no podemos más que sentirnos orgullosos y agradecer la solidaridad de iniciativas que muchas veces han ido por delante de las necesidades que pudieran surgir y que nos han aportado ayuda económica y material para la acogida. Sin embargo, insistimos en la necesidad de canalizar este apoyo y esta solidaridad a través de instituciones y organizaciones expertas y profesionales, como Accem, que lleva 30 años trabajando en este campo. Una buena coordinación con los actores implicados garantiza que la ayuda se gestiona de forma eficiente, sin duplicidades y repartiendo de forma equitativa entre las personas que lo necesitan.

La actuación en red, además de hacer más eficiente la ayuda, sirve para no generar falsas expectativas en las personas que huyen de Ucrania, tan deseosas de buenas noticias. Además, la experiencia y trayectoria de los y las profesionales de entidades como la nuestra garantiza que, además de cubrir las necesidades materiales de estas personas y garantizar la cobertura durante el periodo de tiempo oportuno, reciban el acompañamiento psicosocial necesario.

Las familias, mujeres y menores que llegan a nuestro país, han generado, inevitablemente, una ola de empatía, pero hay que tener en cuenta que no hay que perder el foco sobre lo que realmente necesitan estas personas, más allá de promesas en el corto plazo que no siempre se pueden cumplir. Estas ciudadanas y ciudadanos ucranianos requieren de un acompañamiento experto con el objetivo fundamental de lograr las mayores cotas de autonomía en nuestro país, lo que implicaría, en muchos casos, un trabajo y una vivienda. Esto es algo que sabemos hacer muy bien en Accem, pues llevamos 30 años trabajando en ello.

Desde esta entidad insistimos en que el primer paso que hay que dar con estas personas que huyen de la guerra es generar espacios de seguridad donde puedan volver a sentirse tranquilos, donde no se vean empujados a revivir lo que han pasado en su salida de Ucrania. Uno de los puntos clave es devolver la autonomía en la toma de decisiones a estas personas, ya que cuando llegan al país de acogida, lo normal es que se sientan arrastrados por las circunstancias, incapaces de tomar sus propias decisione

Lucha contra la trata

Otra de las razones importantes para explicar que la solidaridad ciudadana debe estar coordinada por organizaciones expertas es para prevenir la trata de seres humanos. Entidades como la nuestra, que trabajan codo con codo con las instituciones, llevan un control de las personas que solicitan protección y que atendemos, así como su situación y localización. Si la solidaridad se ejerciera a nivel individual, sin control institucional, se convertiría en un punto ciego para la trata de seres humanos. De hecho, las personas ucranianas ya se encontraban entre las primeras víctimas de trata, algo que, dada la situación caótica de este país, muchas redes pueden estar aprovechando para captar a mujeres y menores de edad.

De hecho, desde Accem hemos mostrado nuestra preocupación por que las mujeres ucranianas que llegan a otros países europeos se conviertan en personas explotadas ya sea sexual o laboralmente. Es importante, por tanto, alertar del riesgo de que se produzcan situaciones de este tipo, especialmente para prevenir y para alertar a las personas que huyen de Ucrania que situaciones así se pueden dar. Por eso, entre otras cosas, insistimos que cualquier traslado que se realice debe hacerse en contacto con las autoridades, para garantizar tanto la eficiencia en la acogida como la carencia de riesgos para las personas que huyen de la guerra.

Ante la posibilidad de encontrarnos con este tipo de situaciones, desde Accem venimos formando a nuestro personal que trabaja diariamente con personas ucranianas, para que sepan detectar posibles situaciones e informar preventivamente a las familias sobre esta posibilidad.

Situación insólita

Por todo lo hasta ahora mencionado, podemos concluir que la situación en Ucrania tras la invasión rusa ha provocado un éxodo inimaginable en la historia reciente europea y, sobre todo, la llegada de personas ucranianas ha desbordado todas las previsiones y datos históricos del tercer sector en cuanto a solicitudes de protección en España. Tanto la sociedad como el tejido organizativo de ONG como Accem, pasando por las instituciones, han puesto en marcha una rápida respuesta que ha permitido acoger a ciudadanos y ciudadanas de este país prácticamente desde el primer día.

El trabajo en red, pero también la profesionalidad de los trabajadores y trabajadoras de entidades como la nuestra, han hecho posible un hito en la acogida en nuestro país, pues hemos atendido a cerca de 250.000 personas ucranianas desde 2014. Concretamente, a partir de febrero, la cifra de personas ucranianas en España se vio más que duplicada frente a la que se acumuló de años anteriores, con el consecuente esfuerzo de instituciones y organizaciones para alojar, mantener y guiar a estas personas hacia una vida autónoma.

CAROLINA AGUADO: “Las familias están muy agradecidas por la calidez con las que se las recibe”

Carolina Aguado es trabajadora de Accem y la responsable de la intervención social con las personas ucranianas llegadas al Centro de Recepción, Atención y Derivación de Pozuelo. Ella recuerda la premura con que se movió todo para poner en marcha este dispositivo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones: “en apenas dos días ya estábamos atendiendo a las primeras familias, y, conforme han pasado las semanas, nos hemos adaptado rápido a las necesidades y a los flujos cambiantes del número de personas que iban llegando”. También apunta a que esta rapidez se logró gracias a los más de 30 años de experiencia que la tiene entidad en la atención y acompañamiento a estas personas: “sabíamos qué hacer, cómo hacerlo y el personal de Accem tiene una gran dedicación y compromiso con la misión de la entidad y con todas las personas que llaman a nuestra puerta”.

En este centro, apunta, “se ha centralizado toda la atención que se realiza con cualquier persona que solicita protección”: desde la filiación, la regularización de la documentación, la valoración de necesidades individuales y posibles vulnerabilidades, la acogida en caso de carecer de un lugar donde dormir… También comenta que esta capacidad de trabajo y de atención integral en el mismo sitio es algo inédito en España y que las personas que acuden agradecen poder recibir todo el apoyo en un único lugar. Del mismo modo, asegura que todas las personas que son recibidas se encuentran igualmente agradecidas por la calidez con la que se las recibe, la atención profesional que se les brinda, el tener un espacio especialmente dedicado para que sus hijos e hijas puedan jugar y realizar actividades…
De las más de 17.000 personas que ya han pasado por este dispositivo, Carolina destaca la diferencia del perfil respecto al que hemos estado acostumbrados hasta este momento de las personas que iban llegando a nuestro país: “La gran mayoría son mujeres, son madres, abuelas o tías con menores a cargo que llegan con sus propios coches, incluso con sus mascotas”. Esta diferencia también ha supuesto un reto en su atención, ya que sus necesidades también son distintas. Específicamente, recalca la preocupación por la atención sanitaria para poder continuar con sus tratamientos médicos o el seguimiento de cualquier afección previa a su huida.

Respecto a sus esperanzas en un futuro cercano, la responsable explica que “muchas personas tienen la expectativa de regresar a Ucrania, ya que han dejado atrás a sus maridos, a sus padres, a familiares muy cercanos… Son familias fragmentadas que lo que quieren es volver cuanto antes”. Esto explica por qué muchas no solicitan el apoyo integral que provee Accem a través de sus trabajadores y trabajadoras y son reticentes a iniciar el itinerario de inserción habitual con personas que solicitan protección, ya que esperan que su estancia en otro país distinto al suyo sea lo más corta posible. Sin embargo, señala Carolina, no sabemos cuánto se puede demorar esta situación en Ucrania, por lo que “todas estas personas encontrarán los brazos de la sociedad española abiertos para seguir acogiéndolas en caso de necesitarlo, como bien ha quedado demostrado”.

LILIYA MOLOKANOVA: “Hay quien lo ha perdido todo y quiere construir un nuevo hogar aquí”

Liliya es ucraniana y actualmente trabaja en Accem en Aragón. Aunque su labor está enfocada a la orientación laboral de las personas que son atendidas por la ONG, ella ha desempeñado un importantísimo papel como traductora con las personas ucranianas que han llegado a esta comunidad autónoma. Su profesionalización en este sector, así como el hecho de ver y, casi, convivir todos los días con personas que llevan consigo historias de huida, de persecución, pero también de superación personal, le ha llevado a formarse una coraza al ver lo que lleva ocurriendo en su país de origen desde el mes de febrero. Sin embargo, esta coraza le ha servido para ser fuerte, no perder la calma y poder ayudar a sacar a sus abuelos de Ucrania. “Ellos vivían a dos horas de Leópolis, al lado de la frontera con Polonia. Y a pesar de no haber sido una zona especialmente amenazada por la guerra, muchas veces tenían que pasar varias horas en un búnker, sin luz, con humedades… incluso en un momento llegaron a enfermar”, recuerda emocionada. Bajo un gran estrés psicológico, finalmente lograron salir de Ucrania hace unas semanas. “Mis abuelos son mayores y el viaje no ha sido nada fácil. Han hecho trayecto muy largo, durmiendo en distintas casas por el camino de gente que les acogía. Pero ya por fin están aquí”.

Como profesional que también ha trabajado en la acogida a personas refugiadas, Liliya admite que todo fue demasiado rápido: “La cantidad de gente que iba llegando era inmensa, pero el personal de Accem desvivió, y sigue haciéndolo, por el bienestar de todas estas personas, sin dejar a nadie fuera, sin techo, sin comida, sin ropa… El trabajo es continuo para que todas las atenciones básicas estén cubiertas”.

“Muchas personas quieren volver a sus casas en cuanto puedan, pero también hay quien sabe que lo ha perdido todo allí y no quiere volver”. En general, pero más concretamente en los casos de gente que ve su futuro asentándose en España, explica que hay una gran demanda de formación en el idioma. “Quieren aprender, poder explicarse y relacionarse y construir un nuevo hogar aquí”. La formación es algo especialmente demandado por las personas que son atendidas por Accem, sobre todo en cuanto a la escolarización de menores, comenta. “Es algo a lo que en Ucrania se le da mucha importancia. Muchas mujeres están preocupadas porque sus hijos llevan meses sin ir a la escuela”.

En cuanto a la respuesta de la ciudadanía y de sus vecinos, le ha sorprendido muy gratamente cómo todo el mundo se ha volcado con las personas de Ucrania. “La cantidad de llamadas de gente ofreciendo pisos, dinero, ropa… nunca me lo hubiera esperado. Hace ocho años de la primera invasión, con Crimea, y yo no vi eso en ese momento, pero ahora me ha sorprendido para bien”. Sin embargo, matiza que toda esta ola de solidaridad es necesario que esté “bien gestionada”: “es necesario cumplir los procesos y los protocolos que garantizan su bienestar. Para eso se han hecho y están ahí. Un pequeño error o algo no tenido en cuenta puede acabar afectando a personas que se encuentran en una situación muy delicada”.

Liliya admite que ya no ve las noticias. Aunque ha logrado que sus abuelos ya estén a su lado, sigue teniendo familia allí, más concretamente en Odesa, al sur del país, donde ahora resuenan los estallidos de los bombardeos rusos.

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