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A la caza y captura de los “sin papeles”

Europa es cada vez más un “club privado” que tiene reservado el derecho de que admisión. Que necesita mano de obra barata porque las cosas van bien, pues se abren las puertas de par en par. Que las cosas se ponen mal, se cierran a cal y canto. Que a pesar de todo, hay personas que quieren entrar para recoger las migajas que caen de la mesa de los ricos, se las detiene y se retine y punto. Y por una falta administrativa, los “sin papeles” son tratados como delincuentes. Para ellos se han creado los CIE (Centros de Internamiento para Extranjeros),  “pequeños Guantánamos”, como han sido calificados, donde pueden ser retenidos durante meses: en Italia hasta seis meses; en España, hasta 60 y en Francia, hasta 45 días. En algunos CIE de la Europa de los Derechos Humanos, las condiciones son mucho peor que en las cárceles (hacinamiento, deterioro de las instalaciones, etc…) lo que ha llevado a motines, incendios, lesiones y fugas, sin contar los ataques externos de grupos racistas y xenófobos que han producido heridos y muertos. Los CIE se han multiplicado en estos últimos años en toda la Unión Europea (en España hay 9).
La UE ha llegado a establecer controles en países fuera de Europa con el fin de frenar los flujos migratorios antes de que lleguen  a sus fronteras y que ha negociado con ellos la admisión de los emigrantes expulsados de Europa. De hecho, las expulsiones masivas, en aviones fletados para el caso, son muy frecuentes y no siempre en condiciones dignas de una persona humana.
El cerco a los “sin papeles” sigue siendo férreo. Organizaciones como Amnistía Inernacional, SOS Racismo y Cáritas Española llevan años denunciando identificaciones masivas a inmigrantes por parte de la Policía. El Ministerio del Interior de España, desde hace unos años, siempre lo ha negado pero la situación ha llegado a un punto en el que ha sido la propia Policía, a través de su sindicato (SUP), la que ha denunciado estos hechos. La Policía pide la identificación a inmigrantes sin motivo alguno, solo por el color de la piel. Miles de extranjeros son identificados cada día por su perfil étnico. A parte de que esta no es la manera de velar por la seguridad, que es el cometido de la Policía, se criminaliza al extranjero. Los inmigrantes se quejan, con razón: “No hemos hecho nada malo pero tenemos miedo de caminar por la calle y de viajar en metro porque nos pueden detener en cualquier momento”. Parece ser que hay nuevas órdenes de no detención sin causa justificada. Esperemos a ver.
¿No presumimos de estar en unos Estados de Derecho? Todo parece indicar que, al menos en el caso de los “sin papeles”, no es así.

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