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¿En qué creen mis vecinos?

¿En qué creen mis vecinos?

93ads1-300x225-1342050En la zona de Rhein-Main han tenido lugar una serie de encuentros de las comunidades católicas, en los que se han ido conociendo y comparando la fe y religión de judíos y musulmanes. La idea de comparar la vivencia de la fe en las 3 religiones monoteístas nació en el grupo de trabajo que estaba ideando temas para los encuentros del 2012. Primero no teníamos mucha confianza que esto iba a encontrar interés, pero nos decidimos a proponerlo en la próxima asamblea y fue aceptado. Entonces proyectamos para el 2012 tres encuentros temáticos bajo la perspectiva de religiones comparadas: el ayuno, el papel de la mujer y la oración y peregrinación. Nos limitaríamos a determinados aspectos religiosos.

En cada encuentro juntábamos primero nuestros conocimientos previos acerca del tema. Los organizamos y realizamos con una comparación entre el cristianismo, judaísmo e islam. La asistente pastoral (Pastoralreferentin) de la comunidad de Darmstadt, Lucia Kehr, presentaba elementos complementarios y guiaba la comparación.
SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS
Descubrimos muchas semejanzas.He aquí algunos ejemplos: nuestras iglesias, sinagogas o mezquitas tienen una determinada orientación con significado religioso hacia el este, o Jerusalén, o La Meca respectivamente. Nuestras oraciones oficiales tienen el objetivo de impregnar la jornada espiritualmente. Ayunamos a fin de ganar una mayor sensibilidad para la dimensión espiritual.
Igualmente nos encontramos con diferencias notables. Los cristianos tratamos con Dios de tú a tú, lo llamamos “Padre” y nos entendemos como hermanos de Jesús, que es Hijo de Dios. El islam en cambio significa literalmente “sumisión”. Dios es el absolutamente transcendente. Para el musulmán es impensable una actitud de trato familiar o fraternal con Dios. Considerarle “Hijo de Dios” a Jesús es blasfemia para un musulmán, porque Dios, en su transcendencia, es tan absoluto que no puede tener hijos. Además, el concepto de la Trinidad es para el musulmán como para el judío un atentado contra la unidad y unicidad de Dios.
Para las mujeres musulmanas y judías es casi imprescindible casarse y tener hijos, porque en esto se auto-realiza la mujer. La soltera o la mujer célibe por motivos religiosos no existe como concepto en el judaísmo ni en el islam. Se le tiene lástima, porque supuestamente se pierde el sentido de su vida.
La oración oficial se realiza de tres a cinco veces por día en horarios determinados a cada fiel judío o musulmán, mientras que los cristianos laicos vemos el tema de la oración mucho más relajado. Los católicos “delegamos” este deber al clero y a los religiosos.
SABER DEL OTRO
El conocimiento de estas y más semejanzas y diferencias nos ayuda a vivir como buenos vecinos, respetando y apreciándonos mutuamente en nuestras vivencias de la fe. Quien sabe del otro, pierde el miedo ante lo desconocido de donde, muchas veces, brotan el rechazo y hasta el odio. Quien sabe del otro, puede darle confianza y tiene más facilidad para establecer contactos. Para muchos que asistieron a nuestros encuentros, esta fue la primera ocasión para aprender algo sobre judaísmo e islam, aunque ya hace décadas que están viviendo en Alemania como vecinos inmediatos de musulmanes. Observaban sus formas de vida, se extrañaban, pero no se animaban a preguntar. Esta serie de conferencias sació una necesidad de la que, al principio, no éramos conscientes pero ya, desde hace años, es urgente. En este sentido, han sido una contribución a la integración y a la paz social en Alemania.

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