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La CEE denuncia en el Vaticano las devoluciones en caliente

La CEE denuncia en el Vaticano las devoluciones en caliente

Del 17 al 21 de noviembre se celebró en Roma el VII Congreso Mundial de Migrantes, organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes. 300 delegados de 92 países diferentes representantes de las pastorales de cada país. Estuvieron presentes cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, miembros del Consejo Ecuménico de las Iglesias, del Patriarcado Ecuménico, de la Comunión Anglicana y de la Federación Luterana Mundial, además de expertos, académicos y enviados de organizaciones internacionales, movimientos eclesiales y asociaciones.
 
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El objetivo del Congreso era reflexionar sobre la situación de la emigración actual, que marca tan fuertemente la sociedad moderna, para identificar y proponer a la Iglesia nuevas orientaciones a nivel internacional, regional y local. Los trabajos se han centrado en el fenómeno de las migraciones por motivos laborales, a la luz del tema “Cooperación y desarrollo en la pastoral de las migraciones”.
La solicitud de la Iglesia católica, que se traduce en programas y planes de acción específicos, tiene en cuenta la situación especial de los emigrantes económicos, que viven entre la realidad del desplazamiento y la de la integración. Los planes descritos por las distintas delegaciones narraban experiencias de acogida, de compartir y de reconciliación, de denuncia o del anuncio del Evangelio. Y, al mismo tiempo, la preocupación por las necesidades básicas de los trabajadores emigrantes, la asistencia jurídica en el proceso de regularización de su situación, la defensa y la promoción de su dignidad, la búsqueda de una vivienda digna y empleos honestos en el mercado de trabajo. Las comunidades cristianas siguen siendo lugares de esperanza y de acción que defienden la causa de los emigrantes (en particular los niños, los menores no acompañados, las mujeres y las personas con discapacidad), que sensibilizando, ofrecen protección y proporcionan la asistencia necesaria, independientemente de la situación de los mismos emigrantes.
Se ha prestado especial atención a la separación de las familias causada por la falta de medidas adecuadas, lo que constituye un importante desafío, especialmente en los países que tienen una gran diáspora migratoria.
Además, se habló mucho de la “feminización” de la emigración que es una característica nueva. Las mujeres emigrantes ya no se mueven solo a consecuencia de la reunificación familiar, sino que también se han convertido en el sustento económico de la familia. La migración, por tanto, puede ser una herramienta para el reconocimiento positivo del papel de la mujer, pero también a veces se convierte en una amenaza cuando las redes criminales se aprovechan de su vulnerabilidad y las fuerzan a caer en la trampa de la trata, del tráfico de personas e incluso de la prostitución y de la explotación.
Del mismo modo, los jóvenes emigrantes son un gran potencial en la construcción de puentes de cooperación y puentes interculturales entre las sociedades en vista al desarrollo pero también están amenazados por fenómenos del trafico laboral o la manipulación.
 
PRESENCIA ESPAÑOLA
Al frente de la delegacion española estuvo monseñor Ciriaco Benavente, obispo de Albacete, con el director de la Comisión de Migraciones de la CEE, José Luis Pinilla, y la directora del Departamento de Inmigración junto a los delegados de las diócesis de San Sebastián, Cádiz–Ceuta, Barcelona, Zaragoza y Burgos.
Durante la intervención de delegación española se aludió al problema de la vulneración de los derechos humanos en la frontera con Marruecos y se apoyó la reclamación ante el Congreso de Diputados español para que no se diera amparo legal a las llamadas devoluciones en caliente, asunto que el pasado día 2 de diciembre quedó remarcado en una nota conjunta de fuerte reclamación al gobierno, suscrita por la Comisión Episcopal de Migraciones, Cáritas, Confer y Justicia y paz.
Ese servicio de denuncia profética es uno más de los servicios que la Iglesia en España hace en su función de denuncia evangélica, cundo se atenta a la dignidad de los inmigrantes, hijos de Dios y hermanos nuestros. La presentación del informe español también habló de las líneas básicas que van desde la acogida a la integración y que se encuentra ahora en una sociedad más multicultural. También se resaltó que los inmigrantes, en España, están para quedarse, no solo de paso, aunque algunos se estén marchando.
El director del Secretariado de Migraciones de la CEE, José Luis Pinilla explicó a Ventana Europea que otro de los puntos más destacados de su intervención fue la propuesta, a las Conferencias Episcopales Europeas, de una cooperación activa con la Iglesia en Iberoamérica, con el objetivo de «promover el acompañamiento de los sacerdotes a los inmigrantes latinos en España y en Europa. Recordábamos en el Congreso –era uno de nuestros objetivos– la presencia de la Iglesia española en más de 60 misiones con emigrantes en Europa que ahora necesita adecuados sacerdotes latinos. La propuesta –apoyada también por los delegados para las misiones extranjeras en Europa allí presentes como monseñor Luis Capilla, de Suiza; Lorenzo Príncipe, de Francia; Eric Vancraesynest, de Bélgica; Wolfhgan Mihele, de Alemania, etc.– ha calado, y esperamos tener algunos contactos al respecto”.
También se señaló la gran labor que hacen las Congregaciones religiosas y se apuntó cómo en las familias y escuelas cada vez conviven con más personas con nacionalidad española y extranjera junto a muchos niños «españoles» o no pero inmigrantes de segunda generación. Se proyectó un video donde se veía que hay misas y catequesis en bastantes parroquias con más inmigrantes que autóctonos… Se describía las labores de acogida, de investigación de las migraciones de las universidades católicas… Y se apuntaba a que ha cambiado la sociedad y la feligresía, y no de modo temporal. La presentación fue muy bien acogida.
 
CONCLUSIONES
En las conclusiones del Congreso se sigue insistiendo en que las migraciones siguen siendo un signo de los tiempos modernos, fuertemente marcados por el miedo y la falta de hospitalidad.
Los participantes en el Congreso animan a todos, incluida la sociedad civil y los gobiernos, a trabajar en favor de la adopción de políticas migratorias más eficaces y amplias, con plena adhesión a los convenios internacionales con el fin de garantizar oportunidades de empleo y mejores condiciones de vida, evitando fenómenos de explotación y/o de tráfico de trabajadores emigrantes.
Los participantes apelan a la responsabilidad de toda la comunidad internacional, para que contribuya a alcanzar el bien común y la universalidad de los derechos humanos.
 
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RECIBIDOS POR EL PAPA
Y fueron recibidos por el papa Francisco en la Sala Clementina. Del Papa, que pidió perdón por el retraso en aparecer desgranó un buen discurso. Me quedo con este párrafo: “La Iglesia trata de ser el lugar de la esperanza: quiere desarrollar programas para crear programas de formación y sensibilización; levanta su voz en defensa los derechos de los migrantes; proporciona asistencia, incluido la material, sin exclusiones, porque a todo el mundo lo trata como a un hijo de Dios. En el encuentro con los migrantes, es importante hacerlo desde la perspectiva integral, para tratar de mejorar sus potencialidades en lugar de ver sólo un problema a resolver. El emigrante es Cristo. Su presencia es un recordatorio de la necesidad de erradicar la desigualdad, la injusticia y la opresión. De esta manera, los migrantes pueden convertirse cooperadores en la construcción de una identidad más rica para las comunidades que los acogen, así como para las personas que los reciben, estimulando el desarrollo de sociedades inclusivas, creativas y respetuosas con la dignidad de todos”.
Al terminar, el Papa, lentamente, fue saludando a los que se encontraban cerca de él. “Me fijé mucho en su mirada –comenta José Luis Pinilla– cuando lo tuve delante, en la parsimonia y atención con que nos fue saludando a cada uno. Sin prisas. Y cuando marchaba me fijé en sus zapatos. Efectivamente eran zapatos gastados. Los de un caminante venido del fin del mundo y que lleva la emigracion en su adn”.
A salir, el delegado de Cadiz, le entregó la reproducción de una patera similar a las que entran por las playas de Ceuta y de Cadiz. Y al fondo se oyó una voz en euskera. Era Leyre, la delegada de San Sebastián: «¡Aita santuak, Patxi eskerrik asko¡ (Papa Francisco, Muchas gracias).

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