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Las promesas de Angela Merkel reavivan el debate sobre la justicia social en Alemania

Las promesas de Angela Merkel reavivan el debate sobre la justicia social en Alemania

eal94port-300x184-1815002La canciller alemana, Angela Merkel, que se ha suscrito a la austeridad como el único camino para sacar a Europa de la crisis, quiere afianzarse en el poder para los próximos cuatro años con regalos electorales y, dejando a un lado la política del ahorro y los recortes que impone a otros países, promete invertir en el propio unos 28.500 millones de euros en mejoras sociales, si gana las elecciones generales el próximo mes de septiembre. La noticia, que publicó el diario “Handelsblatt” a finales de mayo, provocó un revuelo mediático, irritación entre la clase política y controversia entre los ciudadanos, que dudan de la seriedad de la promesa.

Más vivienda asequible, más ayudas a las familias, aumento del subsidio y las exenciones fiscales por los hijos, pensiones más justas para madres y personas excluidas del mercado del trabajo e inversiones en infraestructuras, son algunos de los instrumentos que la Ejecutiva del Gobierno maneja para congratularse con los sectores de la sociedad más desfavorecidos y, por tanto, más hostiles al capitalismo neoliberal que practica.
CONDICIONES SOCIALES INJUSTAS
Podría parecer inverosímil que precisamente en el país con la economía más fuerte de la Unión Europea, los partidos políticos de uno y otro color se centren en la justicia social como tema para ganar electores. Con razón, pues muchos alemanes –el 69 por ciento– creen que en su país las condiciones sociales son injustas y culpan a los políticos de no hacer lo suficiente para corregirlas. En cuanto al reparto justo de la riqueza y el equilibrio social, Alemania se queda a la zaga de otros países industrializados, ocupando el 15° puesto entre los 31 Estados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
El pasado mes de mayo, la fundación “Friedrich-Ebert-Stiftung” (FES), hacía un llamamiento a jóvenes científicos para que presentaran propuestas con soluciones innovadoras para una política social más justa. Ese llamamiento responde al considerable aumento de la concentración de la riqueza y de los ingresos en una parte de la sociedad alemana, mientras, por otro lado, crece la inseguridad entre los trabajadores y el sistema social no garantiza ya ni el mantenimiento del nivel de vida estándar, ni que puedan conservarse los puestos de trabajo que hasta ahora se consideraban seguros. La creciente discrepancia entre el desarrollo real y lo que el pueblo entiende por justicia social daría una nueva dimensión al debate público sobre concepción y objetivos de la justicia social, según FES, institución internacionalmente reconocida, que asesora a los ciudadanos y fomenta su participación activa y crítica en la política con el fin de fortalecer la democracia y la justicia social.
AUMENTO DE LA POBREZA
Uno de los más graves problemas con los que se enfrenta hoy el mundo es la pobreza. En Alemania se considera pobre la persona cuyos ingresos anuales netos alcanzan menos del sesenta por ciento del ingreso medio de la población. Claro que “pobreza” es un concepto relativo y puede medirse según criterios muy diferentes. Pero resulta sorprendente que en este país, la pobreza haya ido paulatinamente en aumento durante los últimos veinte años a causa, sobre todo, del bajo nivel de los salarios. Paralelamente, los ricos, no solo mantuvieron su posición sino que incrementaron su capital, una tendencia que se mantiene y que, en términos económicos y de oportunidades, está dividiendo cada vez más notoriamente a la sociedad alemana. Mientras un diez por ciento de la población posee más de la mitad del capital privado, el 15,1 por ciento vive en situación de pobreza o al borde de ella, los más afectados son los niños.
Hasta ahora, todas las políticas para impulsar la igualdad en materia de educación, sanidad y protección a la familia no han sido suficientes para erradicar la pobreza infantil en Alemania, donde, además, la procedencia social determina casi siempre el futuro de niños y jóvenes, lo que se refleja en que el 71 por ciento de los hijos de académicos realizan estudios superiores, pero solo el 24 por ciento de los de la clase obrera.
LA DESIGUALDAD, ¿UNA FÁBULA?
El pasado 13 de mayo, el Instituto Alemán de Economía de Colonia –IW– afirmaba en una publicación que la opinión generalizada de que en Alemania la riqueza está mal repartida y los sueldos son injustos no sería correcta, así como tampoco lo sería que cada vez más personas son incapaces de vivir de su trabajo. Subrayaba a la vez que los instrumentos usados por el Gobierno para lograr el equilibrio social serían, antes como ahora, los adecuados y que la República Federal Alemana ocupaba el sexto puesto entre los países en los que los trabajadores con los salarios más bajos se benefician más de las transferencias sociales, de las que, según IW, proviene el 60 por cien de sus ingresos netos.
De “fábula” calificaba el director de ese Instituto, Michael Hüther, que el sector de los salarios bajos creciera y que cada vez hubiera más personas que trabajando a tiempo completo no pudieran vivir de lo que ganan. Al contrario, el número de los que reciben un subsidio compensatorio por no alcanzarles el sueldo habría disminuido en 50.000 en los últimos años.
Establecer un sueldo mínimo de 8,50 euros la hora, como se reclama actualmente, sería contraproducente, según el economista, ya que no serviría para combatir la pobreza pero sí pondría en peligro los puestos de trabajo para grupos sociales problemáticos.
Ante las encontradas opiniones que cada día se publican en los medios o se escuchan en la calle, la confusión de los ciudadanos es perfecta. Así, el debate sobre la realidad que el pueblo vive día a día y lo que dicen políticos y estadísticas seguirá ocupando la opinión pública, por lo menos, hasta el 22 de septiembre.

BREVEMENTE

Relevo en tres misiones de Alemania
Las Misiones Católicas de Lengua Española de Stuttgart, Dortmund y Essen tienen párroco nuevo tras la jubilación de sus sacerdotes anteriores. Hipólito Santi es el nuevo párroco de Stuttgart como sucesor de Antonio Calderón. Pedro Sanz toma el relevo de Nicanor González en Dortmund. Leonardo Gonzalbes sucede a Sebastián Nieto en la Misión de Essen.
El Consejo Pastoral Nacional de las Misiones les desea a los jubilados muchos años de merecido descanso y a sus sucesores les augura mucho trabajo en esta etapa de la nueva emigración. 
Congreso Eucarístico en Colonia
El cardenal de Berlín, Rainer María Woelki, vendió pan durante el Congreso Eucarístico de Colonia (5 al 9 de junio de 2013) en el puesto de ventas que tenía asignado la diócesis de Berlín. El pan se llamaba Santa Eduvigis, como la patrona de la catedral de la diócesis de Berlín. Es un pan normal, muy sabroso y que invita a compartirlo, dijo el cardenal. Las ganancias de la venta se repartirán a medias entre comedores para niños y obras de renovación de la catedral de Berlín.
“El pan de cada día por el que pedimos en el Padre Nuestro es lo normal para la mayoría de nosotros e incluso lo tenemos en abundancia”, dijo Woelki. “Pero hay también en nuestra sociedad personas que tienen que ir a buscar alimentos en los contenedores de los grandes almacenes para tener su pan de cada día”, añadió.
En Berlín y Brandenburgo hay 4.000 niñas y niños que van a la escuela sin haber desayunado.
El que tiene hambre no puede concentrarse en las matemáticas ni en las tares escolares. Por eso las dependencias de Caritas ofrecen en Berlín una comida caliente para estos niños.

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