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En mi casa, todo el mundo habla español

En mi casa, todo el mundo habla español

93hdh2-300x225-5146613Fernando Abril, natural de Palencia, recibió el año pasado la Medalla al Mérito Civil en La Haya (Holanda), concedida por el ministro de Asuntos Exteriores español en nombre del Rey Juan Carlos I. Fernando vive en Holanda, desde el año 1969 con su familia y desde un principio se involucró en los procesos socio-económicos y políticos de los migrantes españoles en los Países Bajos. Es, entre otros cargos, presidente del Consejo de Residentes Españoles en Holanda, miembro de la Comisión Ejecutiva Europea, miembro de la FAEEH (Federación de Centros y Asociaciones Españoles Emigrantes en Holanda), secretario general del Partido Socialista en Holanda y fundador de la Sociedad Española en Enschede.

Después de 41 años trabajando para la misma fábrica de ruedas para coches en Enschede, Fernando ya está jubilado y recuerda su trayectoria en la emigración.
“En Enschende, siempre ha habido una buena organización debido al alto número de españoles trabajando en la industria. En Enschede las familias vivían en caravanas y a veces en pisos compartidos con migrantes de diferentes nacionalidades. En este entonces ya había centros y hogares para españoles que estaban bajo las normas del ayuntamiento. Sin embargo nosotros éramos más revolucionarios, queríamos ser totalmente independientes, por eso creamos una sociedad privada en el 1975, con cuotas y sin ánimo de lucro para poder reunirnos, tener un bar y no pagar impuestos. Con el tiempo se integraron todas las organizaciones en la “Sociedad Española” para realizar actividades en conjunto. Hace 20 años no podías ni pedir en la barra del bar de la de gente que había, ahora muchos han fallecido o regresado a España. Antes éramos 1000 y pico socios y ahora somos unos 300”.
LOS ESPAÑOLES, POCO PARTICIPATIVOS
En cuanto al desarrollo socioeconómico y político y la autogestión del migrante español en Holanda, “los españoles en la política se han preocupado poco, un mínimo, se preocupaban de ahorrar un dinero, trabajar muchas horas, 8 horas en una fábrica y si era posible otras 8 en otra con la intención de enviar dinero, o para comprarse un terreno o un tractor en España. Así es como se configuraron las cajas confederadas de ahorro como Caja Galicia y Caja Cantabria. En Holanda no estaban interesados siquiera en que aprendieras el holandés, solo querían buenas manos para trabajar”.
En cambio, la segunda generación está más ivolucrada. “Es otra clase de implicación, están más integrados. Yo ahora voy apartándome, ya tengo una edad, quiero que haya jóvenes a los que dar el relevo, pero ellos están a otras cosas. Nosotros, los viejos, vivimos de otra forma la migración, no conocíamos el idioma y la mayoría no sabía ni leer ni escribir. Ahora están más formados, tienen más preparación y ya no tienen tanta necesidad. Los nuevos jóvenes vienen cada día más tras el amor, pero yo tengo el presentimiento que la “Sociedad española” en Enschede con el tiempo desaparece, las nuevas generaciones se van integrando cada vez más entre diferentes nacionalidades”.
REGRESO A ESPAÑA
En cuanto al regreso a España después de una vida en Holanda, no hay estereotipo único, sobre todo en las mujeres. “Si estudias el perfil de cada persona te das cuenta de que quién puede adaptarse mejor y peor a la vuelta a España. Depende de cómo es cada uno, su situación y de lo que dejas aquí. Hay algunos que han llegado aquí y han pasado la vida en Holanda, no han vivido en Holanda, han dejado pasar los años, yendo del trabajo a la casa. Ese perfil es el que mañana va a su pueblo y se puede adaptar a él. Hay mujeres que aquí no han hecho otra cosa que trabajar y cuidar su casa y no han salido casi nada. Cuando vuelven a España tienen la opción de poder expresarse, aquí son dependientes de otros para poderse mover, no hablan el idioma.
Para los que deciden quedarse en Holanda, el año 93 propuse que había que preocuparse por estas personas mayores y crear centros de día para que pudieran reunirse y realizar actividades como pintura, costura, gimnasia, etc. A raíz de ahí se crearon dos centros, uno en Enschede y otro en Utrecht”.
EDUCACIÓN BILINGÜE
La educación bilingüe ha sido esencial en la educación, aunque la lengua materna, no podía ser de otra manera, es la que manda en su vida. “Mis hijas iban al colegio español, al principio 4 horas de español y 4 horas de holandés. Los holandeses decían que era perjudicial para el futuro de la juventud ya que se quedaban atrás con el holandés. Después lo cambiaron a un 25 por ciento de español y un 75 por ciento de holandés. Ahora tenemos las Aulas de lengua y cultura española en casi todas las ciudades de Holanda para niños entre los 6 y los 18 años, que se da a través del Ministerio de educación, miércoles o jueves 1 o 2 horas al día, para que sigan manteniendo la lengua y cultura de sus padres. Conmigo en mi casa todo el mundo habla en español, mi mujer sí, pero yo ni siquiera contesto a mis nietos si me hablan en holandés”.
Aunque piensa que no se lo merece, la condecoración de la Medalla al Mérito Civil le ha llenado de orgullo. “En principio no me lo esperaba. Es el rey el que concede la medalla a través del embajador que hace la propuesta. Me sorprendió cuando me llamó el embajador en persona y no su secretaria. Yo sabía que algo había raro porque me llamaban mucho, me hacían muchas entrevistas y fotos, pero no sabía qué. En un principio yo pensé que estaba relacionado con la exposición de los 50 años de FAEEH. Te enorgullece y te emociona por supuesto, ya que viene del rey, aunque yo no creo que tenga esa preparación, suelen dársela a históricos o eminencias, no a un triste migrante”.

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