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En un mundo nuevo, los protagonistas son y serán los migrantes

En un mundo nuevo, los protagonistas son y serán los migrantes

pv92-300x184-3094646Hace 50 años que encontré los primeros emigrantes; eran tres que venían de España: Luis y Paco dos hermanos “del chicle” de Jerez de la Frontera, y Miguel que era de Mallorca. Los encontré en Amsterdam, en la calle donde vivía yo y donde habían alquilado un sótano entre los tres a las pocas semanas de haber llegado. Se habían apartado de la pensión en que una empresa tenía alojados otros contratados: organizadores y emprendedores desde su llegada al extranjero. Unos días más tarde, los tres me presentaron al grupo de 60 compañeros en la lucha, que seguían alojados en la pensión pero los del grupo no habían luchado tanto. La comida preparada sin aceite no les gustaba mucho, los bocadillos con mantequilla, tanto el desayuno como en el almuerzo, tampoco. Pero no lo manifestaban. Sufrían pero aceptaban: un grupo de resignados.

VI PARA PROCLAMAR
Aun me acuerdo de los tres migrantes emprendedores, pero no menos de los 60 resignados, pues también los resignados se volvieron emprendedores más tarde; aunque no todos, sí la gran mayoría, llegaron a ser personas valientes. A los tantos años de andar con migrantes quedo convencido de dos cosas que merecen ser proclamadas: los migrantes serán en su patria las primeras victimas de circunstancias, pero una vez que han podido abandonar la patria y se encuentran en el extranjero, son también los primeros en superar y resultan ser la crema de la leche.
DOS LIBROS
Dos publicaciones recientes en Holanda me recuerdan mi primer encuentro con migrantes hace medio siglo. Y las dos me refrescan la memoria, mejor dicho, cada una de las dos me incitan a analizar y a demostrar cómo todos los encuentros con migrantes en mi vida siempre han sido como aquel primero. Uno de los libros se llama “Mi casa es su casa”, cuyo subtítulo es: “A la mesa con emigrantes españoles’’, lo cual sugiere que los migrantes en el país de acogida, si no es a la primera vista, con el tiempo merecen ser comensales, o sea convidados a la convivencia. El título de la otra publicación es “Voces Hispanas” y sugiere que no solo los españoles sino todos los migrantes hispano hablantes merecen voz y voto en la sociedad. La migración es una dinámica compleja que hoy día ha llegado a ser estudiada por políticos, economistas, sociólogos y otros científicos. Pero lo interesante en los dos libros es que en ellos no se publican estudios de científicos sino historias, reflexiones e interpretaciones contadas por los mismos migrantes; ellos mismos cuentan sus vivencias y dan sus comentarios, pero no como objetos de estudio sino como sujetos de sus historias en el mundo de las migraciones.
DOS ACONTECIMIENTOS
Ya no es preciso ser conocedor de la historia del mundo de las migraciones para tomar conciencia del papel que tienen los migrantes hoy día en el desarrollo actual del mundo. No se me olvida cómo también este año 2012, millones han tenido que abandonar su patria sin encontrar un país de acogida, y cómo miles de personas se desesperan y hasta mueren en el camino. Pero también veo dos hechos en las Américas que traen ánimo y esperanza. ¿No son los migrantes hispanohablantes que en los Estados Unidos con sus votos han dado un último toque en la campaña electoral? Obama sigue como presidente en los Estados Unidos porque los migrantes se unieron con él. Y, quizás, sean estos migrantes recién llegados del sur y del centro que corrigen pensamientos y políticas de los inmigrantes europeos de los siglos pasados, porque estos parecen haber olvidado que también han sido migrantes ¿Migrantes de ahora corrigen migrantes de antes? Algo por el estilo pienso haber observado en la Cumbre Iberoamericana en Cádiz el pasado mes de noviembre. Es un segundo acontecimiento que me hace pensar. Pues más de un presidente de América del Sur y el Caribe han invitado a jóvenes españoles a emigrar a lo que en tiempos pasados llegó a ser llamado “El nuevo mundo”. ¿Los viejos emigrantes en el sur y en el centro se acuerdan mejor que los del norte de las aspiraciones del migrante y del posible desarrollo de sus cualidades de persona? Nuevas situaciones y circunstancias desafían. Un migrante en tierra nueva se siente desafiado. El miedoso o el perezoso se queda en casa. El valiente, sale. Psicólogos, sociólogos y antropólogos pueden y deben argüir y argumentar todo esto. Publicaciones como las dos arriba mencionadas son fuentes obligadas para cualquier estudio científico sobre la persona del migrante y el fenómeno de la migración en la sociedad. Personalmente, siendo pastor, suelo acudir a la teología para entender más y mejor el papel del migrante.
LA OPCIÓN POR EL POBRE
El pobre deja de ser pobre en cuanto la sociedad deja de excluirlo… Pero esta idea no era mi ideal ni motivación cuando empecé a interesarme por los migrantes. Yo los consideraba como pobres, pero el pobre era para mí un concepto. Y los tenía en misericordia. Otro concepto, evangélico, pero concepto. Cuando encontré a los primeros migrantes en la calle y los vi en su trabajo, salí de mi conceptualismo. Quedé asombrado cuando un jefe de personal me explicó que unos diecinueve obreros migrantes a los tres meses ya producían un treinta por ciento más que veintinueve holandeses. Mis compatriotas quedaron considerados tanto menos productivos que los llamaban “los contusos’’(kneusjes). Después de ese asombro mío en una empresa de familia en Amsterdam, ahora de fama mundial, quise ver lo que ya llamaban “El tercer mundo’’. Para mí en aquel tiempo aún había otro concepto, pero perdí lo conceptual en un viaje al Perú.
POBREZA ES INFIERNO
Fue de la boca de Gustavo Gutierrez de quien escuché estas palabras por primera vez en mi vida, hablando con él sin saber quién era. Todavía no le habían dado el nombre de “el padre de la teología de la liberación’’. En un segundo encuentro personal con él, entendí que la pobreza es el reino del diablo. En el reino de Dios se combate la pobreza. Se aguanta, pero no se anhela. En circunstancias, se acepta, pero solo para liberarse de la misma. La Buena Nueva de Jesús de Nazaret era esto. Tales eran las palabras con que Gustavo Gutierrez me abrió los ojos en el Perú. Mejor dicho, con él, mis ojos me quedaron abiertos pero fue el primer encuentro con los migrantes en Amsterdam cuando ya me habían quedado medio-abiertos.
LA PROCLAMACIÓN
Considero la victoria de Obama en los Estados Unidos y las invitaciones a emigrar de los gobernantes en la Cumbre Iberoamericana en Cádiz signos de los tiempos; termino con que en la teología se indica las señales que se presentan en nuestros tiempos y que sugieren y anuncian que el reino del diablo ya no tiene la última palabra. En el mundo de migraciones abundan estos signos de los tiempos. Los teólogos necesitan el diálogo con otros científicos y con los políticos, y viceversa, para juntos indicarlos. Mi proclamación es esta: en un mundo nuevo, los protagonistas son y serán los migrantes. Seamos migrantistas.

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