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¿Y tú qué comunicas?
La escucha, algo esencial para una buena comunicación

<span style='color:#27509b;font-size:18px;font-weight:500;'>¿Y tú qué comunicas?</span><br> La escucha, algo esencial para una buena comunicación

Después de treinta años y 122 números publicados en papel, Ventana Europea migra hacia lo digital. Es en este nuevo contexto en el que se inscribe nuestro artículo, y como no podía ser de otra manera, reflexionaremos brevemente sobre el asunto de las comunicaciones, las redes sociales virtuales (RSV) y las migraciones.

Jennifer Gómez Torres. España

En el mensaje de la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del 2021, el papa Francisco centró el tema en el ir y ver, indicando que cuando se quiere comunicar es importante encontrar a las personas como y donde están. Un año después, en su nuevo mensaje para la Jornada del 2022 se enfoca en el escuchar, invitándonos a “redescubrir la escucha como algo esencial para una buena comunicación”. Personalmente, me gusta el estilo sencillo y cercano de Francisco, este juego de verbos, en nuestro caso tres: ir, ver y escuchar, los utiliza para acercarnos al complejo mundo de las comunicaciones, me resulta pedagógico y al mismo tiempo profundamente espiritual, sin perder rigurosidad o seriedad. Recordemos que para la Jornada del Migrante y del Refugiado del 2018 también nos habló de la realidad del fenómeno migratorio a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. No es baladí que el santo padre utilice estos recursos, por cierto, muy cercanos a la pedagogía que encontramos en el Evangelio cuando Jesús habla con sus discípulos o con quien quiera escucharle. Desde la sencillez y cercanía nos invita a la acción, una acción que se concreta en la historia de las personas, en nuestra propia historia.

Pero avancemos hacia lo que nos interesa: Ventana Europea migra a lo digital, y el Papa en sus últimos mensajes sobre comunicaciones sociales nos invita a la acción a partir de tres verbos: ir, ver y escuchar. Se preguntará el lector ¿y esto a cuento de qué?, muy sencillo, veamos.

Comunicar no es fácil

Comunicar no es tarea fácil, menos aún en los tiempos que corren. Podemos afirmar que asistimos a la época de la inmediatez, la volatilidad, la divulgación masiva, los cambios acelerados y constantes, una serie de características y elementos que nos guste más o menos nos van construyendo como sociedades y comunidades. Así pues, abordar el tema de la comunicación resulta muy conveniente, más aún si la aterrizamos al ámbito de las migraciones. Es hora de asumir que la influencia de los medios de comunicación en la sociedad es contundente, sobre todo porque tienen la capacidad de construir y fijar ideas en el imaginario colectivo, más aun si trata asuntos tan sensibles y mediáticos como pueden ser los movimientos migratorios. Todo esto exige acercarse a la realidad (ir); mantener una mirada crítica (ver); estar atentos a lo que tienen que decir las personas (escuchar), con el objetivo de contribuir a un mejor tratamiento del tema y a que los medios se responsabilicen de su rol como agentes de socialización y sensibilización.

Los expertos en comunicación del Colegio de Periodistas de Cataluña afirman que, desde hace algunas décadas, el tratamiento periodístico que de las migraciones se ha hecho, viene marcado por componentes como los prejuicios, los estereotipos y la estigmatización, creando así una visión bastante distorsionada de la realidad que viven ciertos colectivos como las personas migradas y refugiadas. Esto es fácilmente verificable, sobre todo cuando leemos noticias relacionadas con “inmigrantes y/o migración”, notamos cómo los relatos que se construyen alrededor de estos temas suelen culpabilizar a las personas migrantes de problemas sociales y económicos; al mismo tiempo se pueden identificar una serie de prácticas léxico-semánticas que crean estereotipos y prejuicios, por ejemplo, es muy común encontrarse en este tipo de noticias palabras como “ilegal”, “patera”, “oleada”, “invasión”, “crisis”, “asalto”.

Respeto a la dignidad de las personas

El Informe Inmigracionalismo 2021: tratamiento mediático de las migraciones en España de la Red Acoge que analiza 3.560 informaciones sobre migración procedente de 26 medios nacionales, revela datos que merecen nuestra atención, por ejemplo: más del 80% de las fuentes que se utilizan para construir noticias y relatos sobre migraciones no tienen en cuenta la voz de las personas migradas, mientras que el 75% de las fuentes viene de las instituciones y espacios políticos. Este silenciamiento hace que se muestre una realidad incompleta y sesgada sobre las migraciones que a medio y largo plazo genera estereotipos y prejuicios. El informe también pone de manifiesto la dicotomía que se genera entre la “viralidad o impacto” y el respeto a la dignidad de las personas migradas en las imágenes (fotografías) utilizadas para ilustrar las noticias y/o informaciones. A partir del análisis se ha evidenciado que generalmente predomina en las fotografías la presencia de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, logrando generar en los lectores alarmismo ante la situación y contribuyendo al aumento de un discurso de prevención. Bien sabemos los que nos dedicamos al ámbito de las migraciones, que imágenes como estas no se corresponden con la realidad migratoria actual.

Por otro lado, y como ya mencionábamos, la elección de palabras es fundamental y es que el lenguaje crea realidades, de ahí que sea un elemento esencial a la hora de mostrar la complejidad de las migraciones. En este sentido, el informe evidencia la recurrencia a utilizar palabras como “ilegales” para referirse a personas o procesos migratorios anteponiendo la condición de “migrante” a la de persona. Más de la mitad de las informaciones sobre migración no utiliza el término “persona”, lo que no hace más que deshumanizar y desfigurar el fenómeno de las migraciones.

Imagen negativa de las migraciones

Ahora bien, en los medios de comunicación prevalecen tres temas sobre el ámbito de las migraciones: en primer lugar, frontera sur (más del 90% de las informaciones); en segundo lugar, infancia migrante (13,90%) y en tercer lugar, la política migratoria (11,60%). Estos son los temas que predominan cuando se habla de migraciones. A la cola nos encontramos con las historias de vida (2,47%), género (2,28%) y LGTBI + (1,91%). ¿Por qué predomina esta elección? La respuestas no es sencilla, sin embargo. Tanto el informe como expertos en comunicación se inclinan a pensar que se debe a varios factores: por un lado, la influencia social que tienen unos temas sobre otros y, por otro, la preeminencia de la agenda política frente a otras alternativas, convirtiendo así, nuevamente a las migraciones en un elemento fundamental dentro del discurso político. A estos dos factores se le puede sumar la inmediatez, el uso de fuentes, intereses económicos de la industria periodística, y la falta de profundidad y diversidad de temáticas sobre la migración. Lamentablemente, todo esto va generando una imagen distorsionada y negativa de las migraciones en la sociedad.

Por otro lado, tal mediatización de las migraciones alcanza por supuesto a las redes sociales virtuales (RSV) donde destacan dos plataformas Facebook y Twitter; estas dos redes se han convertido en un campo de batalla cuando de migraciones se habla. La inmediatez, la capacidad de propagación masiva y la posibilidad del anonimato son características no solo de estas plataformas sino de internet en general. Todo ello contribuye a la difusión de narrativas sobre las migraciones que bien pueden distorsionar realidades o hacer de puente que nos acerque a conocer y escuchar las historias de vida de las personas.

Si bien no se trata de demonizar las RSV, porque de ellas podemos valernos para muchas buenas cosas (y lo hacemos), tampoco podemos apartar la mirada ante el tráfico de datos y lo que en ellas se dice y/o se propaga sobre la realidad de las migraciones.

La realidad de las migraciones

Que Ventana Europea de el paso y “migre” al espacio virtual debe ser aliento, esperanza y provocación que nos invite primero a preguntarnos sobre qué es aquello que leemos y comunicamos, pero también que nos ayude a contrarrestar la propagación de narrativas negativas hacia las personas migradas, a tender puentes, a mostrar la realidad de las migraciones, esa de la que poco se habla y a evidenciar la gran oportunidad que supone compartir la vida con otros, no desde la extrañeza sino desde el roce y la cercanía, es decir, desde la construcción de un nosotros.

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