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¿Vientos de guerra?

¿Vientos de guerra?

El nuevo año se estrena en medio de un inquietante ambiente prebélico que, lejos de disiparse, parece que se afiance en Europa conforme van pasando los días. Los líderes de las grandes potencias rezuman testosterona y amenazan con usar su armamento al tiempo que dicen buscar la paz. Las empresas de armamento suben en bolsa y se frotan las manos ante un posible escenario que supera al de cualquiera de las Ferias Internacionales de Armamento que se celebran en el mundo. Y es que esta vez los efectos de la utilización de esas armas pueden estar más cerca de lo que creemos.

La incertidumbre del momento me hace evocar las lecturas de los padres fundadores de Europa, las declaraciones lúcidas de personas como Denis de Rougemont quien, en el Congreso de Europa en La Haya en 1948 afirmó que «la dignidad de la persona es el mayor logro de Europa y la libertad su mayor fuerza», y que «la unión del continente no es solo necesaria para la preservación de las libertades sino para la extensión de los beneficios de la mismas a toda la humanidad».

Sin embargo, entre las grandes potencias litigantes prima el Fuck the EU (que se joda Europa), desafortunada expresión pronunciada por la actual subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos en la Administración Biden, Victoria Nuland en 2014, en plena crisis de la plaza Maidán cuando empezó a generarse la crisis en la que hoy se halla inmersa Ucrania. Y que sigue revelando el nulo interés de Rusia y EEUU en que Europa pueda tener una voz propia y distinta basada en los derechos humanos y desde ahí jugar un papel relevante como actor político.

Arcadi Oliveres, ex presidente de Justicia y Paz , recientemente fallecido, afirmaba en su libro “Contra el hambre y la guerra” (Angle editorial, 2005) que las guerras se preparan: una guerra es, en palabras del autor, tan perversa, por la preparación que requiere: “Si hay un mecanismo que hace que dinero, personas, investigación y transporte estén al servicio de la guerra, se puede decir que las guerras se calgulan y preparan”. El Centre Delàs, en su último informe titulado “Preparados para la guerra: cómo el militarismo permea nuestras sociedades”, de recomendable lectura, abunda en esta idea con reflexiones muy reales y aterrizadas.

Es importante recordar algo tan obvio como que las guerras causan un enorme dolor, que en ellas la gente muere y que a consecuencia de ellas miles de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares. Quizás en un mañana no muy lejano seamos nosotros los que terminamos llamando a las puertas de otros países para que nos reciban. Quizá entonces, al identificarnos como europeos recibamos la misma medicina que hoy damos a quienes vienen pidiendo protección. Pero eso son efectos colaterales que a quienes preparan la guerra no les importa en absoluto. 

Emilio José Gómez Ciriano
Universidad de Castilla-La Mancha.
Miembro de los grupos de trabajo de migración y asuntos exteriores de la COMECE.

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